Café
Desde siempre el café ha sido una bebida muy controversial. Antiguamente se decía que era muy dañino para la salud, pero recientemente se ha descubierto que esto no es así, por el contrario despertar con una humeante y aromática taza de café puede beneficiarnos enormemente.
El café ayuda a la concentración y activa tu estado de alerta, por esto es posible que te quite el sueño, pero no dañando tu salud. La cafeína es una sustancia protectora que reduce considerablemente el riesgo de sufrir de Parkinson. El tomar una taza de café puede aliviar los dolores de cabeza y evitar los derrames cerebrales ya que dilata los vasos sanguíneos del cerebro disminuyendo el dolor y evitando la formación de coágulos. La cafeína tiene importantes propiedades antioxidantes por lo que está demostrado que ayuda a prevenir varios tipos de cáncer como el de colon y el cáncer de vejiga.

Por último, debes saber que, contrario a lo que muchos piensan, el café no crea úlceras, ni aumenta el riesgo de padecer osteoporosis. Consumido moderadamente tampoco afecta el embarazo ni es dañino para los niños, siempre que estos no sean hiperactivos.
Solo debes recordar que cualquier cosa en exceso es dañina y el consumo de cafeína en cantidades grandes no es la excepción, así que ¡disfrútalo con moderación!
Esta labor comienza en el momento de escoger con sumo cuidado el café que se desea sembrar, de acuerdo a la oferta ambiental de la zona de producción y el tipo de caficultura, tradicional o tecnificada, que posea. También debe tener en cuenta las actividades de fertilización de suelos, el control de plantas ajenas al cultivo, el cuidado de fuentes de agua y árboles de sombrío y por supuesto el control manual y cultural de plagas y enfermedades como la broca del café.
Después viene la recolección de las cerezas maduras en las épocas de cosecha. Durante este proceso es muy importante recoger sólo granos maduros, pues los verdes dañan el sabor de la taza de un café especial.

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